
México en mayo de 2012. La víctima fue un niño de 5 años llamado Fernando (conocido mediáticamente como «Fernandito»).
Lugar y fecha: Ocurrió el 24 de mayo de 2012 en una vivienda del municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México.
El móvil: La madre del menor, María del Carmen Ríos García, junto con la tía, los tíos y la abuela del niño, realizaban un supuesto ritual religioso/fanático dentro de la casa. Según las declaraciones policiales de ese momento, la mujer afirmaba que «se iba a acabar el mundo» y que debían cerrar los ojos para orar; como el pequeño asustado no quiso cerrarlos, la madre y los familiares usaron sus manos y una cuchara para extirparle ambos ojos.
La intervención: Vecinos que escucharon los desgarradores gritos llamaron a las autoridades. Agentes de la policía municipal irrumpieron en la vivienda y encontraron la escena, deteniendo a los involucrados en el acto e ingresando al niño de emergencia al hospital.
Estado de salud: Fernandito logró sobrevivir al ataque. Los médicos tuvieron que colocarle prótesis oculares estéticas. Posteriormente quedó bajo la custodia de su padre.
Las condenas: La madre, la tía y otros cuatro familiares participantes fueron juzgados y sentenciados en 2014 a 30 años de prisión cada uno por el delito de homicidio en grado de tentativa.